Bolivia, jerarquías Católica y evangélicas fueron derrotadas en las urnas
Bolivia, jerarquías Católica y evangélicas fueron derrotadas en las
urnas
3 noviembre 2020
Una de las principales élites vapuleadas en las urnas fueron las jerarquías
católica y evangélicas. El 18 de octubre pasado fue prácticamente un plebiscito
popular que castigó a la institucionalidad católica y evangélica, promotoras y
ejecutoras del golpe de Estado, y legitimadoras del desastroso y
sanguinario Gobierno de facto de 11 meses.
El 18 de octubre, en un sentido figurado, fue la victoria de la Wiphala
sobre la Biblia. De la Hoja de Coca sobre el crucifijo sangriento. Fue el
triunfo casi escatológico de los vencidos por la primera y segunda
evangelización sobre los evangelizadores que se reunieron en la Universidad
Católica Boliviana para acordar la sucesión (in)constitucional post golpe de
Estado, y guardaron un cómplice silencio sepulcral ante las impunes masacres
contra indígenas en nombre de Dios, y el desfalco de las arcas públicas en
plena pandemia.
La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) se siente ofendida porque el
Gobierno de Evo Morales, mermó la hegemonía ritual católica en actos oficiales.
Los mitrados perdieron parte de sus privilegios, aunque el Concordato que les
exonera de impuestos, sigue vigente. Por eso se ofuscaron con el golpe de
Estado y el antimasismo.
Los pastores evangélicos y católicos mitrados están muy ofendidos,
porque muy a pesar de la Biblia en el Palacio de Gobierno, y de sus prédicas
antimasistas, su feligresía de doble fidelidad (cristiana y masista), votó por
el MAS. Recuérdese que el Gobierno del MAS abonó al reflorecimiento de las
espiritualidades indígenas, y afectó en alguna medida a la hegemonía de la
ética cristiana. Esto implica, a la largar, disminución de privilegios.
Los jinetes de la barbarie golpista como Luis F. Camacho, Jeanine Añez,
Chi Hyun, Centellas (presidente de la CEB) fueron humillados en las urnas por
su propia feligresía.
De éstos, el arzobispo Ricardo Centellas, que fungió como el “fundamento
espiritual” del golpismo, aún tiene la desfachatez de pedir públicamente “la
realización de una auditoría internacional al reciente proceso electoral
boliviano”. Muy a pesar de la unánime aprobación y respaldo internacional al
proceso y resultados de las elecciones generales en Bolivia. Lo hace porque sus
catequistas juveniles articulados en la resistencia juvenil cochala y la
unión juvenil cruceñista van quedando huérfanos en su vandalismo y relatos
de “fraude electoral”.
A los jerarcas católicos, intelectual y moralmente envejecidos, la
estupidez del Golpe los llevó por el camino de la derrota. Ahora, no sólo que
su feligresía ya no les obedece, sino que las y los bolivianos despiertos
seguirán abandonando o relativizando su pertenencia cultural al catolicismo, y
apostándole más a la apostasía.
El golpe de Estado golpeó y golpeará muy duro aún a las prepotentes
“certezas” de la jerarquía católica sobre las que se cimentaba el barnizado del
catolicismo boliviano. Será peor, en la medida que los privilegiados en nombre
de Dios sigan desvirtuando a la razón y a la voluntad popular expresada en las
urnas.
Mientras tanto, el Gobierno electo, una vez asumido el mando, deberá
revisar a profundidad la conducta permisiva del anterior Gobierno del MAS con
los privilegios religiosos establecidos en el Concordato y autorizaciones de la
Cancillería.
Si queremos caminar por el sendero de la decolonialidad, y la equidad,
la supresión del Concordato con el Vaticano y de los privilegios cristianos es
un imperativo ético para prevenir posteriores golpes de Estado.
Comentarios
Publicar un comentario